Chrispa Bitara (Uganda)

By enero 21, 2020marzo 3rd, 2020Testimonios

Mi hija puede abrir y cerrar su mano, ejercicio que le tomo dos años realizar después del primer incidente

Chrispa Bitara (Uganda)

Apreciado Sergio,

Mi hija de 9 años padece anemia drepanocítica (Anemia falciforme) y tuvo su primer ACV al tener cuatro años y medio. En aquel entonces no conocía bien esta enfermedad y descubrí demasiado tarde los señales precursoras. Después de su accidente mi hija estaba completamente muda, la mitad de su cara estaba paralizada y había perdido el uso de su brazo derecho.

Empezamos inmediatamente los ejercicios de rehabilitación lo que le permito recuperar progresivamente el habla. Tres años después, al empezar a recobrar el uso del habla y la expresión en su cara, decidimos irnos de vacaciones en un lugar caliente y húmido. A pesar de todos mis esfuerzos mi hija padeció de deshidratación. Este accidente provocó su segundo derrame cerebral isquémico y afecto sus piernas y brazos derechos. Volvimos a empezar los ejercicios de rehabilitación.

Un año después de su accidente, estaba frustrada y empecé a buscar en el Internet por una solución para acelerar su recuperación. En aquel momento mi hija estaba tomando un curso informático y le molestaba no poder usar sus dos manos como todos los demás de su clase. Descubrí NeuroAiD en el Internet y después de más investigaciones decidí probarlo. Estaba muy escéptica ya que no quería hacerle más daño a mi hija. Hoy hace un mes y medio que toma NeuroAiD y ya puedo constatar en comparación con su primer accidente que se recupera más rápidamente.

Desde el principio del tratamiento Neuroaid, su pronunciación esta mucho más clara (secuela del primer incidente) y cojea mucho menos que antes. Percibimos movimientos leves al intentar mover sus dedos del pie y mi hija puede abrir y cerrar su mano, ejercicio que le tomo dos anos realizar después del primer incidente. Por consecuente continuamos combinando NeuroAiD con ejercicios intensivos de rehabilitación física y ortofonista tres veces por semana.

Ahora que soy capaz de comparar los dos periodos de rehabilitación de mi hija y me parece que recupera más rápidamente en comparación con su primer accidente aunque empezásemos NeuroAiD un año después de su ACV.

A través de este testimonio espero dar esperanzas a pacientes que están en mi misma situación. Hasta el día de hoy, NeuroAiD parece ayudar a mi hija y espero que podrá también ayudarles.”

Chrispa Bitara